martes, 1 de agosto de 2017

LA MUERTE DE VENUS


Tras la muerte de su tía abuela, la joven Mónica hereda el viejo caserón familiar y decide instalarse en él, en compañía de su compañero Javier y, en su futuro próximo, de la niña de la que está embarazada. Desde que comienzan las obras de remodelación de la casa se suceden en ella los fenómenos inexplicables: un olor nauseabundo que invade la sala principal, repentinas bajadas de temperatura, un gran ficus del jardín que se resiste a ser arrancado... hasta que, de forma sorprendente, aparece un busto de mármol que representa a Venus, la diosa romana del amor, y que guarda relación con el oscuro secreto que esconde el lugar.

En esta novela, Care Santos mezcla varios géneros (la historia gótica de fantasmas, la novela histórica, la novela de intriga y suspense) y nos ofrece un relato que poco a poco nos va atrapando con un estilo ágil y ameno.

En la obra encontramos tres partes bien diferenciadas: la primera, cuando Mónica adquiere la casa y comienzan los extraños sucesos en ella que pueden afectar a su embarazo. Aquí, tenemos que añadir los problemas que tiene Javier con Eva, su exmujer, por la custodia de los hijos, y la problemática historia de la familia de Mónica, de la cual nos enteramos por una serie de cartas olvidadas y no abiertas, junto con viejos recortes de periódicos del siglo XIX. Y aparecen los dos personajes que ayudarán a la pareja: el parasicólogo Leónidas Xart, junto con su perro Hunter, que establecerá contacto con el fantasma, utilizando a Mónica como médium, y Román Fernández, un arqueólogo amigo de Javier, quien traducirá las palabras latinas de Julia Pomponia.

La segunda parte nos retrotrae al año 14 a. C. con la novela histórica. Aquí se centra en la figura del escultor Cneo Pomponio. Se nos cuenta cómo será asesinada su hija Julia, y la terrible venganza que tomará su padre. También asistimos a la fundación de la colonia romana que dará lugar a Barcelona.

En la tercera parte el protagonismo recae sobre Román, que hará todo lo necesario para que el fantasma pueda descansar en paz.

FINALISTA PREMIO PRIMAVERA DE NOVELA 2007