martes, 8 de agosto de 2017

ARCADIA


Oxford. Década de los sesenta.

El profesor de literatura Henry Lytten, antiguo miembro del servicio secreto británico, intenta escribir una nueva historia de fantasía que supere la obra de sus predecesores, J. R. R. Tolkien y C. S. Lewis. Y encuentra una confidente en su vecina Rosie, una adolescente de quince años.

 Un día, mientras persigue al gato del profesor, Rosie encuentra una puerta en su bodega que le llevará a un mundo idílico, conocido como Anterworld (el universo creado por Lytten en su historia), una tierra bañada por el sol de los narradores, las profecías y los rituales. Pero ¿es este acaso un mundo real? ¿Y qué pasa si ella decide quedarse?

A la vez, en un futuro, más o menos lejano, una científica rebelde está tratando de probar que el tiempo (pasado, presente y futuro) no existe, con consecuencias potencialmente devastadoras.

La novela de Iain Pears tiene lugar en tres épocas, mundos o situaciones bien diferenciadas (tanto por la ambientación, como por la forma de hablar), que le permiten ir mezclando géneros: novela de ciencia ficción, novela de fantasía, novela de espías, novela de intriga, novela de tesis mostrando diversas posturas políticas y económicas, junto a homenajes a diferentes autores, pero todo ello bien engarzado, y, conforme avanzamos en la historia, se nos va ampliando cada situación y vemos como se relacionan.

Cada capítulo está narrado desde la perspectiva de cada uno los diferentes personajes, con lo cual fácilmente accedemos a los diferentes puntos de vista. Es curioso que la figura de Henry aparezca en los tres momentos. Y son constantes las referencias literarias de todo tipo.

Por una parte, tenemos ese mundo futuro, donde los científicos son la clase dominante (y con ellos, las grandes corporaciones), y donde las emociones son reprimidas. Un mundo con problemas de población y falta de recursos. Aquí, la matemática Angela Meerson trabaja en un proyecto que permitiría viajar o bien en el futuro o bien a universos paralelos. Ante el temor de que una gran corporación se apodere de su trabajo, decide huir en un prototipo viable con todos los dato. Termina en la Alemania anterior a la II Guerra Mundial.

Por otra parte, nos encontramos en la Inglaterra de 1960. Allí, el profesor de literatura Henry Lytten quiere escribir una historia de fantasía que supere la de sus amigos Lewis y Tolkien; para ello crea un mundo nuevo, Anterworld. A Lytten, que perteneció al servicio secreto británico, se le pide que averigüe quién es el topo de la organización; a través de sus recuerdos, vemos como conoce en 1939 a Angela, cuya amistad perdura en esos momentos. Gracias a esa amistad, Angela guarda en el sótano de Henry unos viejos trastos y armatostes, que, en realidad, constituyen un portal de entrada a Anterworld.

Por ultimo, Anterworld, una sociedad parecida a la medieval, donde el poder lo tienen los señores y los narradores. A este mundo van a parar Rosie, esa adolescente vecina de Henry, por accidente, y Alex Chang, antiguo subordinado de Angela en el futuro, que llega aquí huyendo de Scotland Yard, pues le confunden con un espía ruso.

Todo esto, y mucho más lo encontramos en la primera mitad de la novela y vemos como se unen estas tramas. ¿Cómo se va a resolver? Leed la novela.