martes, 8 de diciembre de 2015

CARTAS DE PAPÁ NOEL

Muchos conocéis a Tolkien por las adaptaciones cinematográficas de dos de sus novelas: El Hobbit y El Señor de los Anillos.

Pocos podeis imaginar una de las facetas más tiernas y entrañables de este viejo maestro: desde 1920, cuando su hijo mayor John tenía tres años, hasta 1943, año en que la pequeña Priscilla cumplió catorce, escribía cartas a sus hijos en Navidad, simulando que estaban escritas por Papá Noel y que éste se las dirigía a ellos narrando sus aventuras y las de sus ayudantes en el Polo Norte. Las cartas, que nunca fueron escritas pensado en su publicación, fueron editadas por la esposa de su hijo Christopher, tres años después de la muerte del escritor.

Las cartas hablan de diferentes acontecimientos que ocurren en el Polo Norte y que tienen como protagonista a Papá Noel y a su principal ayudante, un oso polar llamado Karhu, algo travieso y también un poco torpe. A lo largo de los años fueron interviniendo otros fantásticos personajes del Polo, como gnomos rojos, muñecos de nieve, osos de las cavernas y los dos sobrinos de Karhu, llamados Paksu y Valkotukka, que aparecieron un día de visita por el Polo y se quedaron para siempre, o el elfo Ilbereth, secretario personal de Papá Noel.

Veamos la primera

Hogar de Papá Noel, Polo Norte
22 de diciembre de 1920
Querido John:
Me he enterado de que le has preguntado a tu papá cómo soy y dónde vivo. He hecho un autorretrato y he dibujado mi casa. Guarda bien el dibujo. Ahora mismo me marcho a Oxford con el saco lleno de regalos (algunos para ti). Espero llegar a tiempo: esta noche la nieve es muy espesa en el Polo Norte.
Con cariño, Papá Noel.

Los originales de estas cartas fueron cuidadosamente manuscritos por el propio Tolkien, simulando la letra de Papá Noel, temblorosa y vacilante, por la edad y el frío. En ocasiones el Oso Polar anotaba párrafos de su propia cosecha, con letras grandes y poderosas, y en otras era el elfo Ilbereth el que tomaba la pluma con trazos elegantes y ligeros. La mayoría de las cartas estaban bellamente ilustradas por dibujos originales del autor, para acercar a los niños la historia contada en la carta, ilustraciones que se reproducen en las ediciones publicadas de las cartas. Tolkien también diseñaba y dibujaba sobres, sellos y matasellos del Polo Norte para simular los envíos, que entregaba a sus hijos por mediación del cartero, o dejándolas junto a los regalos en la mañana de Navidad. Incluso hay un abecedario inventado por el Oso Polar hecho de dibujitos, y les envía una carta escrita con este lenguaje para que puedan descifrarlo.

“Casa del Acantilado
La cima del Mundo
Cerca del polo Norte
Navidad de 1925
Mis queridos niños,
Estoy terriblemente ocupado este año –  mi mano está más débil que nunca  cuando
pienso en ello – y no muy rico. De hecho, han ocurrido cosas horribles, y algunos de los regalos se han estropeado y no he conseguido que el Oso Polar del Norte me ayude… me he tenido que cambiar de casa justo antes de Navidad, así que puedes imaginar en qué estado está todo, y verán porqué tengo una nueva dirección, y porqué sólo he podido escribir una carta para los dos. Todo sucedió así: un día muy ventoso de este noviembre mi gorro voló, se fue y se atascó en la cima del Polo Norte. Yo le dije que no, pero el Oso Polar del Norte subió a la delgada cima para conseguir traerlo de vuelta, y lo hizo. El polo se rompió por la mitad y cayó sobre el techo de mi casa, y el Oso Polar del Norte cayó por el agujero que hizo y apareció en el comedor con el gorro sobre su nariz , y toda la nieve se cayó del tejado a la casa y se fundió apagando todos los fuegos y bajando al sótano donde yo tenía guardados los regalos de este año, y la pierna del Oso Polar del Norte se rompió. Él está bien ahora, pero yo estaba tan enfadado con él que  ahora dice que no quiere ayudarme más. Creo que he herido sus sentimientos, pero se repararán para la próxima Navidad. Les envío una foto del accidente, y de mi nueva casa en los acantilados sobre el Polo Norte  (con hermosas bodegas en los acantilados). Si John no puede leer mi vieja escritura temblorosa (tengo 1925 años) que se lo pida a su padre. ¿Cuándo va a aprender a leer y escribir sus propias cartas Michael? Mucho amor para los dos y  para Christopher, cuyo nombre se parece al mío.
Eso es todo. Adiós.
Papá Noel”.