lunes, 11 de enero de 2016

MADRID 1616

       
    Cuatro años despues de los hechos narrados en Madrid 1605Eloy Cebrián retoma los personajes de Erasmo López de Mendoza y Pilar Esparza, quienes encuentran un nuevo manuscrito firmado por un Gonzalo de Cordoba ya anciano.

                 A través de la historia de Gonzalo, contemplamos los últimos años de Cervantes; en este escenario veremos a viejos y nuevos personajes: el librero Robles, Lope de Vega, Gongora, Quevedo… En sus páginas descubrimos cómo Cervantes cambia los capítulos finales de la segunda parte del Quijote, para contrarrestar la obra de Avellaneda (apasionante la búsqueda del personaje que se oculta tras este pseudónimo); la relación que se establece entre Cervantes y Shakespeare…

                En la trama contemporánea encontramos robos, secuestros, búsquedas de manuscritos… y vuelven a aparecer nuestros villanos favoritos: Dolores (gloriosa su fuga de Alcala Meco) Y Klemperer.

                La novela se vuelve a contruir con las dos tramas que se alternan, teniendo mucho cuidado con los datos históricos y logrando que la ficción de la historia cervantina se ajuste a ellos. Un lenguaje fluido y ágil, imitando perfectamente la lengua barroca en sus episodios. Los personajes, bien construidos y definidos: un Erasmo realista e irónico (por ejemplo, tras leer cierta novela que narra su primera aventura quiere jugar con “los diminutos testículos de los autores”); una Pilar resuelta y obcecada (¡cómo se la tiene jurada a Dolores!); Gonzalo y Lope, demostrándonos que todos somos humanos; el bibliopata Kemplerer (poderoso caballero es don Dinero)…

                Hay muchos más episodios de los que podríamos comentar largo y tendido; pero prefiero, como Gonzalo, que seas tú, lector, quien los descubras. Solamente te pido una cosa: recrea en tu imaginación ese otro final del Quijote ideado por Sansón Carrasco para enfrentarse a los mayores magos encantadores y hechiceros.