lunes, 25 de enero de 2016

EL MUSEO DE LOS SUEÑOS

Gisbert nos cuenta cómo un escritor ávido de aventuras para sus novelas está paseando por el puerto de Barcelona de pronto ve algo que llama su atención de una caja de madera rota surge un autómata: el Gran Turco. Este hecho atrae con una fuerza irrefrenable la atención del protagonista que decide seguir el camino del androide. Así llega a una abandonada mansión del siglo XVIII llena de cajas semejantes a la que él ha descubierto. Allí un extraño personaje lo toma por un empleado y le ordena abrir las cajas y colocar los objetos que hay dentro de ellas en un salón. Pronto se da cuenta de que todos los objetos que está desembalando pertenecen a una extraña y extraordinaria colección. Los objetos son depositarios de los grandes secretos de la humanidad y quien los toca descubre que sus sentidos aumentan la percepción y se desbordan a la vez que la persona que utiliza el objeto envejece con una vertiginosa rapidez pues estos objetos consumen mucha energía.

Nuestro escritor reconoce que ha sido elegido por El Oráculo de la Caracola para introducirse en un fantástico mundo de sueños y aventuras y evitar con la ayuda de la hermosa y misteriosa Tulane que la colección caiga en manos impostoras que puedan utilizar mal los poderes.

Como él mismo recordará más adelante, “Tiemblo al pensar que, de no haber sido por un extraño y decisivo azar, tal vez nunca hubiese conocido la existencia del museo más asombroso de todos los tiempos. Pasado ya un tiempo, me doy cuenta de qué modo mi visión de la vida y mi vida misma son distintas después de haber tenido acceso a algunos de sus extraordinarios secretos”.

PREMIO NACIONAL LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL 1985
PEMIO CERVANTES CHICO 1997