domingo, 17 de enero de 2016

LAS PIEDRAS ÉLFICAS DE SHANNARA

Un antiguo mal amenaza a los elfos, porque Ellcrys, el árbol creado por una magia élfica desaparecida hace mucho tiempo se está muriendo. Si Ellcrys desaparece, el sortilegio de la Prohibición, que impide que las hordas de demonios se lancen sobre las razas del hombre perderá su eficacia.

Allanon, el último de los druidas, el Legendario Guardián de las naciones, encarga a Wil Ohmsford que proteja y acompañe a la muchacha elfa, Amberle, en una peligrosa misión: llevar una semilla de Ellcrys hasta el misterioso Fuego de Sangre, para que allí se desarrolle rápidamente y se convierta en un nuevo árbol.

Para cumplir lo ordenado por Allanon, el legendario Guardián de las Naciones, Wil Ohmsford se ha puesto en camino, acompañando a la muchacha elfa, Amberle, en su peligrosa misión, no están solos, puesto que otros amigos se han unido a ellos para ayudarlos. Pero los persigue la Segadora, el más terrible de los demonios. Y contra él, Wil no tiene más que las piedras élficas de Shannara, que ya no puede controlar. Impotente, ve cómo la sombra de la segadora se va acercando más y más al grupo que pretende crear un nuevo árbol Ellcrys.

                Este el argumento de la segunda de las novelas que componen la trilogía original de Las Crónicas de Shannara  escrita por Terry Brooks (La Espada de Shannara, Las Piedras Élficas de Shannara y El Cantar de Shannara).  

A partir de esta trama, y bajo el nombre de la trilogía original, se está emitiendo una nueva serie de fantasía y aventuras que adapta a la televisión el universo creado por Terry Brooks, uno de los novelistas de literatura fantástica más leídos en todo el mundo. La serie narra las aventuras de una princesa elfa, una ladrona y un muchacho medio elfo con una gran misión: detener la destrucción del mundo.

En el principio de los tiempos, nuestro planeta estaba poblado por criaturas mágicas. Los elfos usaban la magia para el bien, mientras que los que canalizaban su poder con fines destructivos se convirtieron en demonios. Cuando los demonios atacaron a los elfos con el fin de aniquilarles, estos últimos erradicaron el mal encarcelando a los demonios en el árbol mágico conocido como Ellcrys, un extraño árbol de corteza plateada y hojas rojas ha protegido al pueblo elfo de los demonios que están aprisionados en un vacío dimensional denominado “la Prohibición”. Mientras a Ellcrys no le ocurriera nada, no había qué temer.

Miles de años después, el planeta se encuentra dividido en las Cuatro Tierras, habitadas por seres de todo tipo: elfos, enanos, trolls, gnomos, humanos... El último descendiente de la familia Shannara es el heredero de un poder mágico que una vez los hizo poderosos. Las fuerzas oscuras que habían permanecido confinadas durante siglos empiezan a liberarse: cada vez que cae una hoja del Ellcrys, el árbol mágico que se muere lentamente, un demonio escapa. Y no queda más magia que la del druida Allaron y las piedras élficas de Shannara de la familia Ohmsford.

Los principales protagonistas de la historia son:

Wil Ohmsford: Mitad humano, mitad elfo, la vida no ha sido fácil para él en el ambiente rural en el que ha crecido. Descubrir que es el último miembro de la familia Shannara, una estirpe de una magia poderosa, cambiará definitivamente su destino.

Amberle Elessedil: Es una princesa elfa, huérfana desde muy pequeña, que ha vivido entre algodones en el palacio de su abuelo. Es la primera protectora femenina del Ellcrys, pero su vida da un vuelco radical cuando el árbol empieza a mostrar el futuro horrible que les espera y se embarca en una aventura para salvar el planeta.

Eretria: Criada entre ladrones, Eretria siempre se ha buscado la vida. Las cosas no le han resultado fáciles, es desconfiada y muy arisca. A pesar de que al principio ve a Wil y a Amberle como instrumentos para sus propios intereses, pronto se dará cuenta de la dimensión del viaje que acaban de emprender.

Allanon: El último de los druidas, una antigua orden de protectores cuyos miembros pueden vivir siglos y usar la magia a su voluntad. Cuando el Ellcrys empieza a morir y a liberar demonios, Allanon debe forjar alianzas para detener el avance del mal. Conoce la verdadera naturaleza del peligro demoniaco y sabe que no podrá pararlo él solo.