jueves, 21 de enero de 2016

CERVANTINA

        Es un montaje dirigido por Yayo Cáceres y coproducido por la Compañía Nacional de Teatro Clásico y Ron Lalá, que podemos en el Teatro de la Comedia de Madrid, hasta el día 6 de febrero.

      Se trata de las adaptaciones “ronlaleras” de una selección de fragmentos de las siguientes obras de Cervantes: El celoso extremeño, El coloquio de los perros, El hospital de los podridos, El licenciado Vidriera, El retablo de las maravillas, Don Quijote de la Mancha, El viejo celoso, La Galatea, La gitanilla, prólogo de Novelas ejemplares, Persiles y Segismunda, Rinconete y Cortadillo y Viaje del Parnaso. Vamos a encontrar mujeres libertarias, viejos celosos, pícaros caballerescos, perros que hablan, y hasta un licenciado que cree ser de vidrio. La compañía comparte con los espectadores, a través del permanente juego del teatro, la alegría amarga, la sonrisa aguda, la belleza del idioma desencadenado y sobre todo, la resistencia del pensamiento libre, a pesar de los prejuicios sociales de un país al borde de la(s) ruina(s). 

Cervantes deja que sus personajes hablen. No los filtra; por eso incomodan. No los juzga; por eso son rebeldes. No los condiciona; por eso son libres y él, Miguel de Cervantes, es libre con todos ellos.

                Cervantes fue libre en la cárcel a través de sus personajes. Libre en la esfera de su obra, en su universo de infinitos círculos concéntricos que alguien abordará una vez y otra vez dentro de quinientos años (y ojalá lea esta Cervantina).

¿Cómo se le ocurre a nuestro buen Cervantes poner a los personajes leyéndose a sí mismos? ¿Cómo puede hacer decir a una mujer que es libre hace cuatro siglos? ¿Cómo crea a dos perros que hablan con discurso, a una gitana defendiendo a su pueblo o a un licenciado que cree que es de vidrio?

                La respuesta es: con imaginación, que solo existe con libertad.

          Cervantina es un juego en el que jugamos a ser cervantinos, un malabarismo con sus palabras y las nuestras, una esfera entre las suyas, música nacida entre sus palabras y humor ronlalero. Para terminar diría lo que él dijera alguna vez: escritor divino si no fuera tan humano. 

Yayo Cáceres, Director del Montaje